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viernes, 2 de julio de 2010

Burka... segunda reflexión

He decidido redactar un nuevo artículo de continuación del anterior, puesto que la contestación a un comentario, se me hacía más largo de lo debido y quería expresarme más extensamente.

Reitero que yo en España no he visto a ninguna mujer con el rostro totalmente oculto (burka) o que se le vea únicamente los ojos (niquad), pero haberlas hailas. Dice un comentarista del anterior, que él las ve a cientos en Madrid. Yo creo que es una obsesión que tiene miles de personas hacia las mujeres con pañuelo (hiyab), que no tiene nada que ver con los velos 'integrales'.

El debate no se puede orientar hacia si el burka si o no en los espacios públicos, puesto que esto sería un atentando contra derechos fundamentales reconocidos en la Constitución Española, y en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Pero a eso le da igual a la derecha conservadora, sabiendo como sabe que no se puede prohibir de forma tajante; ellos lo maquillan, lo adornan como cruzada y buscan el voto de cierto electorado.

A mi lo único que me preocupa de este debate, es la islamofobia que subyace en ella, y que no sirve de nada para la buena convivencia en nuestro país; y el sufrimiento de aquellas mujeres que lo llevan en contra de su voluntad o como sometimiento a su marido.

Tanto contra una cosa como contra la otra, si sería necesario regular y desarrollar políticas que las contrarrestase. Pero para eso, es necesario trabajar en serio, y no usar el populismo y la demagogia barata; es necesario fijar muy bien las líneas rojas del respeto que no se debe nunca traspasar, ni tanto para un lado como para el otro.

¿Has visto a una mujer con el Burka por la calle?

Vemos como el oportunismo busca tema con muy poca importancia para la mayoría de los ciudadanos de a pie, pero lo convierten en portadas de los periódicos como si fuese un problema prioritario para el buen futuro de nuestra nación.

Ahora está de moda la controversia de prohibir el uso del burka y niqad en los espacios y equipamientos públicos; en concreto en Cataluña, pero que el PP quiere extender por toda España.

Me pregunto, a cuántas mujeres con burka o niquad han visto por la calle, para que hayan observado la urgencia y necesidad de abrir un debate político sobre la prohibición de un tipo de vestimenta que tapa completamente el cuerpo, incluso el rostro.

Yo no he visto a ninguna mujer con esas vestimentas, y creo que ellos tampoco, pero eso les importa poco, solo les importa atraer la atención de ciertos ciudadanos que ven en la inmigración y en concreto en el islam, un peligro para la convivencia en nuestro país.

Vaya por delante que yo tampoco soy partidario del uso de esa vestimenta, no lo identifico en absoluto con la libertad religiosa, puesto que su uso no está directamente relacionado con el islam, sino mas bien con aspectos culturales de ocultación de la mujer del espacio público y su sumisión al espacio privado.

Pero la solución no es la mera prohibición de llevar esa prenda por la calle, sino que al tener un contexto cultural y social de quienes lo utiliza, una prohibición de ese tipo lleva aparejada encerrar a esas mujeres en sus hogares, sin posibilidad de salir a la calle.

Debe existir un debate serio, no ligado únicamente al hecho religioso e incluso al laicismo, y mucho menos a la inmigración. La convivencia no se construye separando, ni buscando el enfrentamiento gratuito entre ciudadanos, por lograr con ello un rédito electoral; la convivencia se construye estableciendo reglas básicas de encuentro e identidad, que nos permita vivir en un proyecto común.

Seguro que seguiremos hablando de este tema, esperemos que de forma positiva.